Vacunas profilácticas disponibles actualmente
En junio de 2006, se aprobó y puso a la venta
Gardasil®
de Merck, la primera vacuna contra la infección por VPH; hasta
abril de 2007, se había registrado en más de 70 países
Gardasil®
previene la infección por dos de los tipos de VPH
que más comunmente causan cáncer: los tipos 16 y 18. Alrededor del
70% de los casos de cáncer cervical se asocia a estos dos tipos de
VPH. Esta vacuna también proteje contra dos tipos de VPH que no
causan cáncer (tipos 6 y 11), pero que sí son responsables de
aproximadamente el 90% de las verrugas genitales. La vacuna
cuadrivalente se administra por vía intramuscular en forma de tres
dosis individuales de 0.5 ml, durante un periodo de seis meses. La
primera dosis se administra en la fecha elegida; la segunda se
administra dos meses después de la primera, y la tercera,
aproximadamente seis meses después de la primera.
La segunda vacuna,
Cervarix™
de GlaxoSmithKline, también protege contra
la infección por dos de los tipos de VPH que más comunmente causan
cáncer: los tipos 16 y 18. También se administra en forma de tres
dosis individuales de 0.5 ml., En este caso, la segunda dosis se
administra un mes después de la primera, y la tercera, seis meses
después de la primera. Se espera que la licencia para esta vacuna se
apruebe durante el año 2007. Ver tabla para obtener más información
sobre ambas vacunas.
De acuerdo a estudios clínicos -- cuando las vacunas son
administradas a niñas antes de que inicien su actividad sexual o a
mujeres que no se hayan infectado previamente con los tipos VPH 16 ó
18 -- la eficacia de ambas vacunas es de al menos un 95% para
prevenir la infección persistente por VPH 16 y 18, y de un 100% para
prevenir lesiones cervicales ocasionadas por tipos específicos. El
uso extendido de la vacuna sola tiene el potencial de reducir las
muertes por cáncer cervical en un 50% durante varias décadas, y
algunos cálculos anticipan una tasa de prevención aún mayor al 71%,
dependiendo de la cobertura de la inmunización. La vacunación de
adolescentes combinada con un programa de detección orientado a
mujeres mayores de 30 años será la estrategia más eficaz en los
países que puedan implementarla.
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Estrategias de vacunación
Entre las posibles estrategias de inmunización se incluyen la
vacunación en las escuelas (lo que excluye a las niñas que no
asisten a la escuela y que son más vulnerables) y/o en el marco de
iniciativas para madres-hijas u otrps programas comunitarios.
La recomendación actual en los Estados Unidos es vacunar a
todas las adolescentes de manera rutinaria antes de que incien su
actividad sexual. Si bien en teoria la vacunación a una edad más
temprana no supone un riesgo, aún no se han publicado estudios que
respalden una vacunación más
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